Una de las cosas que más agradezco del realizar entrevistas a profesionales de enfermería, es que en ocasiones descubro actos puramente creativos que surgen desde la autenticidad y el sentido común de las personas . Hace cosa de un mes , estuve en A Coruña, reconciliándome con mis comienzos como enfermera. Durante el transcurso de estos días por tierras célticas, tuve el placer de conocer a Mai, una maravillosa y sensible mujer con la que empecé a conectar hablando de uno de mis rincones favoritos de esta tierra tan amada por una menda, donde a veces, he podido disfrutar de la compañía de los delfines. A medida que transcurría la entrevista, íbamos dándonos el permiso de ser. En un momento dado, Mai, que trabaja en oncología pediátrica, se abrió a compartir que a raíz de una experiencia personal con su marido, decidió experimentar qué ocurriría si les cantase a los niños antes de hacer las intervenciones técnicas propias de la labor asistencial. Para su sorpresa los niños se calmaron y todo comenzó a ir sobre ruedas. Así, desde la más pura sencillez , esta enfermera ha creado su propia metodología para los momentos de crisis en su contexto laboral: niños llorando y gritando al unísono en el momento menos oportuno. Algo realmente nutridor (ahora veréis por qué) tanto para la propia enfermera, como para sus pacientes.

«Love for Humanity» Fuente: Emoto, Masaru (2004). Water Crystal Oracle

Como nada es por casualidad, a mi regreso a Barcelona, me reuní con David del Rosario, científico y divulgador, y le expliqué entre otras cosas, este regalo que tuve el placer de saborear. Entonces fue él quien acabó de conmoverme. Resulta, que había estado llevando a cabo un estudio con células madre y música, y ha podido comprobar que la música mejora el estado de las células a muchos niveles, por cómo afecta a los fluidos que de ellas forman parte. Fue tal mi emoción, que tuve que compartirlo con Mai, que ahora ya dispone de evidencia científica que demuestra que lo que ella hace no es una tontería, y con David, quien siente que tantas horas investigando y estudiando tienen un sentido. Es hermoso descubrir que la ciencia puede apoyar los actos que nos dicta el corazón, actos puramente transformadores, y que el corazón corrobora lo que dice la ciencia. Mente y corazón conectados. ¡Qué más se puede pedir! Por si esto fuera poco, la cadena sigue creciendo. La enfermera lo compartió con una madre cuyo hijo iba a ser transplantado de corazón, a quien la noticia impactó tanto, que ahora también ella canta a ese niño.

GRACIAS VIDA, GRACIAS MAI,GRACIAS DAVID.