Los profesionales de la salud, concretamente los enfermeros y enfermeras, estamos en continúo contacto con el dolor y el sufrimiento, la pérdida, las curaciones, las sanaciones y la muerte, lo que conlleva sentir toda esta intensidad mientras realizamos una cura, tomamos una tensión, o pinchamos a nuestros pacientes. Además los sistemas sanitarios dentro de los que trabajamos se encuentran en situaciones precarias, que descuidan las condiciones adecuadas para realizar una buena práctica. Al igual que el resto de las personas, la gran mayoría rechazamos todo lo que por condicionantes eduacionales y culturales, calificamos como negativo o desagradable (miedo, estrés, pérdida, injusticias, desigualdades, rabia, tristeza…). La enfermería, todavía hoy, constituye habitualmente un colectivo invisible, desvalorado y poco consciente de sí mismo. No se cuida, y por ende, las organizaciones para las que trabaja no los cuida. Todo este marco constituye un reto para ser mirado y asumido. ¿No crees?

De aquí surge el deseo de transmitir mi mirada a través de mis conocimientos y experiencias hasta el momento, para aprender a cuidarte, atender a tus cuerpos (mental, emocional, físico, energético-espiritual) con conciencia y ser responsable de tu propio bienestar.

Ya lo dijo un sabio, que hemos de ser el cambio que queremos ver. Si queremos recibir cuidados, respeto y valoración de afuera hemos de empezar practicarlo primero con nosotros mismos. Al hacerlo crecemos, nos liberamos y somos más conscientes. La herramienta clave para ello son las relaciones con los demás. ¿Qué te parece si juntos miramos con qué gafas observas tu realidad enfermera?¿Me acompañas?